Publicado el 10 diciembre, 2025 por Mariana Flores
En una ceremonia cargada de simbolismo, emoción y profunda resonancia histórica, la líder opositora venezolana María Corina Machado fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2025, convirtiéndose en la primera venezolana en recibir el prestigioso reconocimiento. Debido a las condiciones políticas y de seguridad, el discurso fue leído en su nombre por Ana Corina Sosa Machado, frente a la familia real noruega, el Comité Nobel y una audiencia global que siguió el evento con atención.
Lo que ocurrió en Oslo no fue simplemente un acto protocolar. Fue, para millones de venezolanos, un acto de reivindicación moral después de décadas de colapso institucional, represión y exilio masivo. El discurso, extenso y profundamente emocional, se convirtió de inmediato en un documento histórico
Una narrativa nacional convertida en legado universal.
Desde sus primeras líneas, Machado situó su lucha —y la del pueblo venezolano— dentro de una narrativa más amplia: la defensa global de la libertad como condición necesaria para la paz.
“He venido a contarles la historia de un pueblo y su larga marcha hacia la libertad”, comienza el discurso, planteando que la democracia no es un estado pasivo, sino un ejercicio diario sostenido por la responsabilidad cívica.
Machado hizo un recorrido por la historia republicana venezolana, reivindicando la herencia constitucional de 1811 como una de las primeras expresiones modernas de soberanía individual en el continente. Recordó también la Venezuela del siglo XX: su riqueza petrolera, su capital humano, su apertura migratoria y su capacidad de construir una sociedad que alguna vez fue referencia democrática en América Latina.
Del esplendor a la devastación.
La ganadora del Nobel no esquivó la crudeza de la realidad venezolana.
Denunció con nombres y cifras la devastación causada por el régimen instaurado desde 1999:
- El colapso económico superior al 80%,
- Una pobreza que alcanzó el 86%,
- Y la migración forzada de más de nueve millones de personas.
“No son solo cifras; son heridas abiertas”, afirmó.
Machado no evitó describir los métodos sistemáticos de represión, manipulación y desmantelamiento institucional que —según denuncias documentadas por organismos internacionales— caracterizaron a la dictadura venezolana durante más de dos décadas.
El renacer democrático: cuando Venezuela decidió confiar en sí misma.
Uno de los momentos más potentes del discurso fue la narración de lo ocurrido durante las primarias opositoras de 2023, donde millones participaron a pesar de la censura, la persecución política y la falta de recursos.
Machado describió cómo el país reconstruyó, de manera artesanal y clandestina, una infraestructura electoral ciudadana:
- 600.000 voluntarios,
- 30.000 centros de participación,
- sistemas de escaneo, QR, plataformas digitales,
- antenas Starlink escondidas en camiones de frutas,
- y redes de comunicación completamente autogestionadas.
“Lo que comenzó como un mecanismo para legitimar liderazgos se transformó en el renacer de la confianza de un país en sí mismo”.
La elección de 2024: el día en que Venezuela habló con claridad.
Machado repasó la victoria electoral de Edmundo González Urrutia, que obtuvo el 67% de los votos, con actas recibidas a pie, en vehículo, en moto, e incluso en canoa.
La represión posterior —con más de 2.500 detenciones, desapariciones forzadas y torturas documentadas por la ONU— fue descrita como uno de los episodios más oscuros de la historia reciente del país.
Pese a ello, el tono del discurso no fue de derrota, sino de resistencia organizada.
“Aun así, el pueblo venezolano no se rinde”, afirmó Machado, haciendo referencia a las redes clandestinas de presión cívica que han continuado operando en favor de una transición democrática.
Un mensaje para el mundo: sin libertad no hay paz.
El Comité Nobel justificó el premio destacando el liderazgo de Machado, su compromiso no violento y su papel en la reconstrucción democrática venezolana.
En su discurso, la líder venezolana ofreció una reflexión que trasciende fronteras:
“Si queremos tener democracia, debemos estar dispuestos a luchar por la libertad.
La libertad se conquista cada día… y un pueblo que elige ser libre contribuye con toda la humanidad.”
El momento más emotivo: el regreso a casa.
Machado cerró con una de las imágenes más simbólicas del exilio venezolano:
“Yo estaré allí, nuevamente, en el puente Simón Bolívar… para recibirlos de vuelta.
Estamos regresando a nosotros mismos. Estamos regresando a casa.”
Sus palabras encendieron reacciones inmediatas entre la diáspora global, que sigue siendo una de las mayores migraciones forzadas del planeta.
Un Nobel que reconfigura el mapa político internacional.
El Premio Nobel de la Paz 2025 no solo reconoce la resistencia venezolana. También envía un mensaje geopolítico: las democracias del mundo están observando y respaldan la lucha por la restauración del Estado de derecho en Venezuela.
Para muchos analistas internacionales, este premio marca un antes y un después en la crisis venezolana. Para sus ciudadanos, representa un acto de justicia moral que reafirma que su lucha no ha sido en vano.
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Fuente: Ambito




