EE. UU.: Orden ejecutiva busca unificar regulaciones estatales en torno a la IA.

Publicado el 14 diciembre, 2025 por Mariana Flores

La administración del presidente de Estados Unidos ha emitido una nueva orden ejecutiva destinada a consolidar el liderazgo del país en inteligencia artificial (IA), estableciendo un marco nacional que unifique las regulaciones actualmente fragmentadas por los 50 estados. La medida, titulada “Ensuring a National Policy Framework for Artificial Intelligence”, busca evitar que las leyes estatales interfieran con la innovación y la competitividad tecnológica estadounidense.

Un paso decisivo para la supremacía tecnológica.

Según el texto de la orden, el objetivo central es garantizar que las empresas de IA estadounidenses puedan innovar sin verse obstaculizadas por regulaciones estatales divergentes, que podrían crear un mosaico de normas conflictivas, especialmente problemático para startups y desarrolladores emergentes. La Casa Blanca advierte que ciertas leyes estatales, como la reciente en Colorado contra la “discriminación algorítmica”, podrían obligar a los modelos de IA a generar resultados falsos para cumplir con los criterios legales, afectando la integridad de la tecnología.

“Para ganar la carrera de la inteligencia artificial, las empresas estadounidenses deben tener libertad para innovar sin regulaciones engorrosas”, afirmó la orden, que establece que cualquier norma estatal que contradiga la política nacional propuesta será objeto de revisión y potencial impugnación.

Creación de un “Task Force” y revisión estatal.

La orden ejecutiva instruye al Departamento de Justicia a establecer un AI Litigation Task Force en los próximos 30 días, cuya misión será desafiar leyes estatales que sean inconsistentes con la política nacional. Paralelamente, el Departamento de Comercio tendrá 90 días para evaluar las leyes estatales existentes, identificando aquellas que podrían obligar a la IA a alterar sus resultados o violar la Constitución.

Además, los estados con regulaciones consideradas “onerous” o excesivas podrían quedar excluidos de ciertos fondos federales, incluidos programas clave como el Broadband Equity Access and Deployment (BEAD), destinados a expandir el acceso a internet de alta velocidad, un recurso crítico para la expansión de aplicaciones de IA.

Hacia un estándar federal unificado.

La orden también instruye a la Federal Communications Commission (FCC) a considerar un estándar federal de reporte y divulgación para modelos de IA, que prevalecería sobre leyes estatales conflictivas. Simultáneamente, la Federal Trade Commission (FTC) evaluará la preeminencia de la ley federal frente a normas estatales que obliguen a las IA a producir información engañosa, reforzando la protección contra prácticas comerciales desleales.

Por último, se encarga al Asesor Especial para IA y Cripto y al Asistente Presidencial de Ciencia y Tecnología preparar recomendaciones legislativas para un marco federal uniforme, dejando intactas las regulaciones estatales relacionadas con la seguridad infantil, infraestructura de centros de datos, y el uso de IA por gobiernos estatales.

Implicaciones para la economía y criptoactivos.

Para el ecosistema económico y de criptoactivos, la orden tiene relevancia directa. La expansión de la IA en sectores financieros y blockchain depende de redes de alta velocidad y modelos de IA confiables. La centralización de estándares podría acelerar la integración de IA en sistemas de pago, contratos inteligentes y análisis de riesgos en criptomonedas, al tiempo que reduce incertidumbres legales para startups del sector cripto.

Expertos señalan que esta política podría atraer trillones de dólares en inversión tecnológica, reforzando la competitividad de Estados Unidos frente a China y Europa en innovación de IA, al mismo tiempo que protege la libertad de desarrollo de algoritmos sin imposiciones ideológicas estatales.

La nueva orden ejecutiva marca un esfuerzo sin precedentes de la Casa Blanca para consolidar la hegemonía estadounidense en inteligencia artificial mediante la creación de un marco regulatorio nacional. Con impactos directos en la economía digital, las criptomonedas y la inversión tecnológica, este paso refleja la prioridad estratégica de la administración: mantener a Estados Unidos a la vanguardia de la próxima revolución tecnológica.

Fuente: Whitehouse.gov

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