Publicado el 31 marzo, 2026 por Juan Lencioni
Si hay alguien que sabe lo que es mantener la posición bajo fuego, es Nayib Bukele. Mientras muchos inversores minoristas entran en pánico cuando el gráfico se pone rojo, el gobierno de El Salvador acaba de marcar un nuevo hito: sus reservas ya superan los 7.600 BTC.
Estamos hablando de más de 500 millones de dólares respaldados por la red más segura del planeta. Pero lo importante no es solo el número, sino el cómo.
La estrategia de la hormiga: Comprar sin mirar el reloj
Lo que más me gusta de lo que está haciendo El Salvador es su metodología. No salen a comprar 1.000 monedas de golpe para figurar en los diarios. Usan una técnica que cualquier mentor de inversiones te recomendaría: el DCA (Dollar Cost Averaging).
Compran cantidades pequeñas de forma periódica (agregaron 8 BTC solo la última semana). Esto hace que:
- Promedien el precio: No les importa si hoy subió o bajó un 5%; la constancia diluye el riesgo de entrar en el pico.
- No muevan el avispero: Compras hormiga no generan picos artificiales de precio, permitiéndoles acumular con tranquilidad.
- Convicción de acero: Demuestran que esto no es una apuesta para “hacerse rico mañana”, sino una política de Estado a largo plazo.
El muro de las críticas
Por supuesto, los organismos internacionales como el FMI están que trinan. Dicen que es peligroso, que la volatilidad es un riesgo para las cuentas públicas… lo de siempre. Pero se olvidan de un detalle: el sistema financiero tradicional también es volátil y, encima, está diseñado para que tu dinero pierda valor por la inflación.
Bukele está jugando a otro juego.
Está construyendo una reserva nacional en un activo que nadie puede confiscar, nadie puede devaluar a voluntad y que tiene un suministro limitado. Es soberanía monetaria real.
Este es el ejemplo perfecto de por qué no hay que dejarse llevar por el ruido de las noticias. El Salvador compró en los 60k, compró en los 16k y sigue comprando ahora.
La lección acá es clara: el tiempo en el mercado le gana al “timing” del mercado. Si una nación entera puede tener esa disciplina, ¿qué te impide a vos hacer lo mismo con tus ahorros? No necesitás comprar un Bitcoin entero, necesitás la constancia de la hormiga.
¿Es una apuesta arriesgada?
Claro que sí. Pero en un mundo donde las monedas Fiat se derriten, ¿qué es más arriesgado? ¿Tener Bitcoin o confiar en que los bancos centrales van a cuidar tu bolsillo?




