Publicado el 14 diciembre, 2025 por Mariana Flores
En un momento en el que Bitcoin vuelve a ocupar un lugar central en el debate financiero global y los criptoactivos se consolidan como una alternativa —y un desafío— al sistema monetario tradicional, la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) publicó un documento que, aunque presentado como educativo, tiene profundas implicancias económicas, políticas y regulatorias.
Se trata del Investor Bulletin: “Crypto Asset Custody Basics for Retail Investors”, emitido el 12 de diciembre de 2025 por la Office of Investor Education and Assistance. La guía busca explicar a los inversores minoristas cómo se custodian los criptoactivos, pero también deja entrever la postura del regulador sobre uno de los temas más sensibles del ecosistema: quién controla las claves, controla los activos.
Custodia cripto: una definición con peso estratégico.
Para la SEC, la custodia de criptoactivos se refiere a cómo y dónde los inversores almacenan y acceden a sus activos digitales. A diferencia del sistema financiero tradicional, no existen bóvedas ni cuentas bancarias nominadas. El acceso depende exclusivamente de billeteras digitales que almacenan claves criptográficas.
Los criptoactivos —tokens, monedas digitales, activos virtuales— se generan, emiten y transfieren sobre redes blockchain o tecnologías de registro distribuido. La SEC enfatiza que no todos los criptoactivos son iguales y que sus diseños técnicos implican distintos niveles de riesgo, un punto relevante en un entorno regulatorio todavía fragmentado.
Claves públicas y privadas: propiedad sin intermediarios.
Al crear una billetera cripto se generan dos elementos fundamentales:
- Clave privada: código alfanumérico que autoriza transacciones. No puede modificarse ni recuperarse. La pérdida de esta clave implica la pérdida definitiva de los criptoactivos.
- Clave pública: permite recibir fondos y verificar transacciones, pero no otorga control sobre los activos.
En términos prácticos, estas claves sustituyen al sistema de intermediación tradicional. La propiedad ya no depende de bancos, custodios centrales o registros estatales, sino del control directo de una clave matemática.
Hot wallets y cold wallets: el equilibrio entre acceso y seguridad.
La SEC distingue dos grandes categorías de billeteras:
Hot wallets
Billeteras conectadas a internet, como aplicaciones móviles, de escritorio o web. Ofrecen facilidad de uso y acceso rápido para transacciones, pero están más expuestas a amenazas cibernéticas como hackeos, malware y phishing.
Cold wallets
Dispositivos físicos o medios fuera de línea, como hardware wallets o incluso papel. Al no estar conectadas a internet, reducen el riesgo de ataques digitales, aunque presentan riesgos físicos como pérdida, daño o robo.
El regulador reconoce que las billeteras frías suelen ser más seguras desde el punto de vista digital, aunque menos prácticas para el uso cotidiano.
La seed phrase: el punto más vulnerable del sistema.
El documento dedica especial atención a la seed phrase o frase semilla, una secuencia de palabras que permite recuperar una billetera completa. Quien posee esa frase controla los activos asociados.
La advertencia es directa: la seed phrase debe almacenarse de forma segura y no compartirse bajo ninguna circunstancia. Su exposición equivale a ceder la totalidad de los fondos.
Este punto subraya una de las características centrales del ecosistema cripto: la ausencia de mecanismos de recuperación tradicionales.
Autocustodia versus custodia de terceros.
La guía aborda una de las decisiones más relevantes para cualquier inversor.
Autocustodia.
El inversor controla directamente sus claves privadas y, por lo tanto, sus criptoactivos.
Ventajas
- Control total y soberanía financiera
- Ausencia de intermediarios
- Menor riesgo de censura o congelamiento
Riesgos
- Mayor complejidad técnica
- Responsabilidad absoluta
- Pérdidas irreversibles ante errores o robos
La SEC plantea preguntas clave sobre la capacidad técnica del usuario, el nivel de responsabilidad que está dispuesto a asumir y el tipo de billetera que mejor se adapta a su perfil.
Custodia de terceros.
Exchanges y proveedores especializados administran las claves privadas en nombre del usuario.
Ventajas
- Facilidad de uso
- Menor barrera técnica
- Posible recuperación de acceso
Riesgos
- Hackeos
- Quiebras o cierres operativos
- Uso de activos del cliente para fines propios
- Pérdida de control efectivo
El documento recomienda investigar la regulación del custodio, sus políticas de seguridad, seguros, prácticas de almacenamiento, uso de activos depositados y estructura de comisiones.
Rehipotecación y mezcla de activos: advertencias implícitas.
La SEC menciona prácticas como la rehypothecation, donde los custodios utilizan los criptoactivos de los clientes como colateral, y la mezcla de activos, en la que los fondos no se mantienen segregados.
Aunque el boletín no prohíbe estas prácticas, advierte que los inversores deben comprenderlas plenamente, ya que aumentan el riesgo en escenarios de insolvencia o crisis operativa.
Recomendaciones finales de seguridad.
La guía concluye con una serie de consejos básicos:
- No compartir claves privadas ni frases semilla
- Mantener la confidencialidad sobre las tenencias
- Desconfiar de intentos de phishing
- Utilizar contraseñas robustas y autenticación multifactor
Custodiar es ejercer poder.
Aunque presentado como un documento educativo y sin fuerza normativa, este boletín deja en claro que la custodia es el núcleo del debate sobre los criptoactivos. Allí confluyen la innovación tecnológica, la protección del inversor y la disputa por el control financiero.
Elegir cómo custodiar criptoactivos no es solo una cuestión operativa. Es una decisión que define quién tiene el control real, dónde reside la responsabilidad y hasta qué punto el sistema financiero tradicional sigue siendo necesario en la era del dinero digital.
Fuente: Investor.gov



