Publicado el 8 diciembre, 2025 por Mariana Flores
La Comisión Europea ha dado un paso decisivo para centralizar la supervisión del sector cripto en la Unión Europea. En una propuesta presentada este jueves, el órgano ejecutivo del bloque planteó que la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA) asuma el control directo de la supervisión de las empresas de criptoactivos, eliminando el actual modelo fragmentado en el que cada uno de los 27 Estados miembro aplica su propio criterio.
La iniciativa forma parte de un paquete legislativo más amplio para “integrar plenamente los mercados financieros europeos”, una ambición que Bruselas persigue desde hace décadas bajo la agenda de la Unión de Mercados de Capitales.
Una respuesta a la fragmentación tras MiCA.
Aunque el Reglamento MiCA fue diseñado para unificar las normas cripto en todo el bloque, lo cierto es que la implementación nacional ha derivado en enfoques dispares que, según la Comisión, están generando “diferencias significativas” en la supervisión, regulando en niveles desiguales y generando riesgos para la eficacia y competitividad del mercado único.
ESMA, que en la actualidad actúa como un coordinador entre reguladores nacionales, pasaría a tener competencias supervisoras directas, en una aproximación más cercana —aunque aún distante— a lo que representa la SEC en Estados Unidos.
La presión para reforzar el papel del regulador europeo viene también desde dentro. En septiembre, varias autoridades nacionales, entre ellas la AMF de Francia, la FMA de Austria y Consob en Italia, pidieron abiertamente a ESMA asumir un mando más firme ante la preocupación de que la aplicación divergente de MiCA socave sus objetivos.
Un mercado europeo “pequeño y fragmentado”.
En su informe, la Comisión Europea fue tajante: los mercados financieros del bloque “siguen siendo considerablemente fragmentados, pequeños y poco competitivos”, perdiendo economías de escala que sí existen en Estados Unidos o China. La fragmentación no solo incrementa la carga regulatoria para las empresas que operan en múltiples jurisdicciones, sino que también obstaculiza la innovación y dificulta la creación de un ecosistema financiero sólido para industrias emergentes como los criptoactivos.
El traspaso de supervisión a ESMA pretende reducir esa brecha y crear un terreno verdaderamente homogéneo para que las empresas cripto operen en toda la región.
Camino legislativo y posible impacto.
Para entrar en vigor, la propuesta debe ser negociada y aprobada tanto por el Parlamento Europeo como por el Consejo de la UE. Aunque el calendario legislativo será clave —y podría prolongarse durante buena parte de 2026— la dirección política está clara: Bruselas quiere reducir la discrecionalidad nacional y avanzar hacia un mercado financiero continental integrado.
Si se aprueba sin cambios profundos, el sector cripto europeo entrará en una nueva fase:
- Supervisión más homogénea,
- Procesos más claros para empresas transfronterizas,
- Mayor presión regulatoria a escala europea,
- y un regulador —ESMA— con un rol mucho más parecido al de su contraparte estadounidense.
La UE, que ya marcó un hito global con la aprobación de MiCA, parece dispuesta a seguir liderando la estandarización regulatoria del sector. Este nuevo movimiento podría convertir a Europa en el primer gran bloque en contar con un supervisor único para los criptoactivos, enviando una señal clara tanto a empresas como a inversores: el mercado europeo quiere ser competitivo, pero bajo reglas centralizadas y estrictamente aplicadas.
Fuente: CoinDesk



