Publicado el 7 diciembre, 2025 por Mariana Flores
El grupo bancario francés BPCE, segundo mayor conglomerado financiero del país, está a punto de dar un paso que marcará un antes y un después en la relación entre la banca tradicional y los criptoactivos. A partir del lunes, millones de clientes podrán comprar y vender Bitcoin (BTC), Ether (ETH), Solana (SOL) y USDC directamente desde las apps móviles de Banque Populaire y Caisse d’Épargne, según reveló The Big Whale.
El lanzamiento inicial abarcará cuatro bancos regionales —entre ellos Banque Populaire Île-de-France y Caisse d’Épargne Provence-Alpes-Côte d’Azur— alcanzando unos 2 millones de usuarios. La entidad planea extender progresivamente el servicio al resto de sus 25 filiales regionales hasta 2026, con el objetivo final de cubrir a sus 12 millones de clientes minoristas.
Un directivo interno citado por The Big Whale explicó que el despliegue escalonado busca “monitorizar el rendimiento del servicio desde el primer día” antes de llevarlo a toda la red nacional.
Cripto dentro de la banca: cuentas dedicadas y comisiones claras.
El trading será gestionado a través de una cuenta específica de activos digitales operada por Hexarq, la filial cripto del grupo. Este servicio tendrá un coste mensual de 2,99 €, con una comisión por operación del 1,5%, equivalente a un mínimo de 1,16 dólares. Los clientes no necesitarán exchanges externos, ni custodias de terceros, ni transferir fondos fuera del entorno bancario.
La apuesta de BPCE responde a la creciente presión competitiva de fintechs como Revolut, Deblock, Bitstack y Trade Republic, que han captado decenas de miles de usuarios jóvenes con propuestas centradas en la “cripto-banca”.
La banca europea, lentamente, empieza a reaccionar. BBVA en España ofrece compra y custodia nativa de Bitcoin y Ether; Santander, a través de Openbank, permite operar con cinco criptomonedas; y Raiffeisen Bank en Austria firmó con Bitpanda para integrar servicios cripto en su plataforma minorista. Ahora BPCE se suma al club, pero con un alcance incomparable.
Un contexto regulatorio en ebullición en Francia.
El lanzamiento llega en un momento particularmente sensible: Francia debate una reforma fiscal que podría impactar de lleno a los poseedores de criptoactivos.
A finales de noviembre, la Asamblea Nacional aprobó por estrecho margen una enmienda para ampliar el impuesto sobre el patrimonio —actualmente centrado en bienes inmobiliarios— hacia lo que denominaron “riqueza improductiva”, incluyendo ciertos bienes de lujo, inmuebles específicos y activos digitales como las criptomonedas.
Quienes posean más de 2,3 millones de dólares en este tipo de activos enfrentarían un impuesto anual plano del 1%. La propuesta aún debe superar su paso por el Senado dentro del presupuesto 2026.
La posible reclasificación de las criptomonedas como “riqueza improductiva” ha generado críticas entre economistas y especialistas en innovación financiera, quienes argumentan que podría desalentar la adopción tecnológica y empujar capital fuera del país.
Un mensaje claro: la banca tradicional ya no puede ignorar a Bitcoin.
El movimiento de BPCE confirma una tendencia que se acelera en Europa: los bancos ya no ven a Bitcoin y a los criptoactivos como rivales, sino como productos financieros inevitables en la competencia por retener a sus clientes y mantener relevancia en la economía digital.
Que una entidad del tamaño de BPCE —con más de 7.000 agencias y 12 millones de clientes— dé este paso tiene implicaciones profundas:
- Legitima el acceso a Bitcoin para el público general.
- Aumenta la presión sobre otros bancos europeos rezagados.
- Integra a las criptomonedas dentro de infraestructuras financieras consolidadas.
- Refuerza la narrativa de que Bitcoin ya no es un nicho, sino un activo global.
Para un sector acostumbrado a la innovación desde la periferia, ver a uno de los mayores bancos de Francia convertirse en un on-ramp cripto señala que 2026 podría ser el año en el que la banca tradicional adopte masivamente Bitcoin.
Fuente: Cointelegraph




