⚽ Blockchain en el deporte: aplicaciones reales, límites actuales y desafíos por resolver

Publicado el 24 octubre, 2025 por Juan Lencioni

El deporte industrial moderno mueve miles de millones de dólares y, sin embargo, sigue teniendo cuellos de botella que parecen sacados de otra era: manipulación de datos, sistema de entradas fraudulento, coleccionables falsos, contratos poco transparentes. El estudio de Blockchain Use Cases in the Sports Industry: A Systematic Review analiza cómo la tecnología Blockchain —esa que conocimos por las criptomonedas— podría irrumpir en el mundo del deporte y dar solución a varios de esos problemas.

¿Por qué el deporte está listo… o más bien desesperado por cambio?

  • El sector deportivo emplea millones de personas y genera una cifra gigantesca en ingresos globales, pero convive con estructuras centralizadas, poca transparencia y prácticas que ya resultan anacrónicas.
  • Las bases de datos de deportistas, la gestión de eventos, los contratos, los productos vinculados al deporte… muchas de estas áreas siguen confiando en intermediarios, procesos manuales o sistemas centralizados vulnerables.
  • La blockchain propone justamente lo contrario: descentralización, trazabilidad, registros inmutables, contratos automáticos. El estudio señala que esas características encajan con los “dolores” del deporte.

¿Qué casos de uso detectaron los investigadores?

El estudio identifica diez grandes áreas en las que la blockchain podría aplicarse en el ámbito deportivo, cada una con ejemplos, aunque muchos todavía en fase conceptual:

  1. Gestión de datos de atletas – qué hacen, cómo rinden, entrenamientos, lesiones.
  2. Financiamiento y crowdfunding deportivo – nuevas vías de inversión para clubes o deportistas.
  3. Coleccionables y productos deportivos – autenticidad de camisetas, trading-cards, etc.
  4. Gestión de eventos – emisión de entradas, control de fraude.
  5. Fan engagement – tokens de fans, decisiones participativas, experiencias exclusivas.
  6. Apuestas deportivas y deportes electrónicos – descentralizar casas de apuestas, sistemas más transparentes.
  7. Protección de derechos de autor – contenidos deportivos, retransmisiones, monetización.
  8. eSports – activos digitales, ítems de juego, economías de juego tokenizadas.
  9. Antidopaje – registros de datos, trazabilidad, procesos más seguros.
  10. Fantasy sports – plataformas de juego basadas en blockchain.

¿En qué nivel está la adopción real? Spoiler: aún lejos del podio

El buen mentor no te vende humo: aunque la tecnología suene como la panacea, el estudio no encuentra que esté ya desplegada masivamente en el deporte. Algunas claves:

  • De los 38 artículos revisados, más de la mitad eran informes o ideas exploratorias, no sistemas desplegados en mercado.
  • Solo 18 de esos 38 presentan prototipos de aplicación y estos cubren apenas 6 de los 10 casos de uso identificados.
  • Hay barreras técnicas y regulatorias importantes: escalabilidad (las blockchains aún no procesan transacciones al ritmo que exige un evento en vivo o una plataforma de masas), privacidad y cumplimiento de leyes de datos, interoperabilidad entre plataformas.

Ejemplos que pintan el escenario

  • Para la gestión de datos de atletas: el sistema BraveLog (de Microsoft) lanzó en 2017 la idea de usar blockchain para crear un “CV deportivo” de los atletas.
  • Para entradas de eventos: se analiza la tokenización de tickets como NFTs para impedir falsificaciones y controlar reventa abusiva.
  • Fan tokens: plataformas como Chiliz/Socios.com permiten que los aficionados compren “tokens de fan” que les dan ciertos derechos de participación o experiencias exclusivas.

Los obstáculos que frenan el sprint

No es un camino de rosas, y el estudio lo deja claro. Algunas de las piedras en el zapato:

  • Escalabilidad: una blockchain pública puede procesar pocas transacciones por segundo, lo que genera cuellos de botella en entornos de alta demanda.
  • Privacidad y protección de datos: los sistemas descentralizados plantean retos cuando los datos personales están en juego, y muchas regulaciones piden, por ejemplo, la posibilidad del “derecho al olvido” que choca con la inmutabilidad blockchain.
  • Interoperabilidad: los distintos sistemas blockchain no siempre “hablan” entre sí, lo que limita ecosistemas amplios integrados.
  • Legal/Regulación: tanto por la tecnología cripto como por los derechos en el deporte, las zonas grises quedan. Además, muchos estudios no reportan aún cumplimiento regulatorio.

¿Y ahora qué? La hoja de ruta sugerida

El estudio termina con sugerencias para que la adopción avance, y aquí van mis ideas de mentor:

  • Priorizar proyectos piloto reales: clubes, ligas o federaciones deberían probar casos concretos y medibles: por ejemplo, entradas NFT para un evento menor, o tokens de fan con impacto real.
  • Arquitecturas híbridas: usar blockchain cuando aporta valor real (transparencia, trazabilidad) y combinarla con almacenamiento off-chain para datos voluminosos o sensibles. El estudio señala esta opción como viable.
  • Crear estándares compartidos: para evitar fragmentación, las federaciones deportivas o coaliciones tecnológicas deberían definir protocolos para blockchain en deporte.
  • Atender regulación desde el inicio: cualquier implementación debe considerar leyes de datos, privacidad, contratos digitales, para no correr detrás del problema.
  • Foco en el usuario/fan y no solo en la “brillantez tecnológica”: la tecnología no sirve si los fans, atletas o clubes no la adoptan con sentido.

¿Y esto cómo sigue?

La blockchain tiene un enorme potencial para reinventar el deporte: desde hacer más transparente la gestión de atletas hasta dar al fan un rol más activo, pasando por proteger coleccionables o modernizar financiación deportiva. Pero, y esto es clave, aún está en el calentamiento: muchas ideas, pocos lanzamientos reales y mucho terreno por ganar.
Si eres creador de contenidos y estás en el nicho deporte/tecnología, este es un buen momento para estar antes de que se llene de ruido: contar historias de pilotos, entrevistar clubes que lo prueban, explorar casos latinoamericanos… ahí puede estar tu diferencial.

Fuente: Forbes

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